May 6th, 2008 by Esteban
I’ve heard so many people from Bogotá say: “We don’t have any accent, our accent is neutral”. Well… I always have to disagree.
I know Mexicans speak in a very particular way; they tend to “sing” a bit at the end of each word. Argentineans have their own way of pronouncing some words and letters, too. In Colombia, we have different accents depending on the region. For example, in some southern cities, people speak similar to Ecuadorians and in some northern cities, people speak similar to Venezuelans. But what about Bogota?
Ok, our accent is not as “strong” as other accents in Colombia and in Latin America, but… is it possible NOT to have an accent at all? What do you think?
Personally, I think we DO have an accent. Actually, I’m pretty sure I have an accent, everybody does! Yes…it’s true that people from Bogota speak clearer than others, it’s true that we don’t “swallow” some letters, it’s true that we don’t “sing” on the last syllables… but I bet we have an accent! What do you think?
April 13th, 2008 by Esteban
I learned English at school, a long time ago… I remember my English teachers and having fun during classes, but honestly, I don’t remember studying grammar, structures or tenses. The bottom line is: I learned English. I passed the exams, it was my favorite subject and I remember my teachers saying: “Hey Steban, you’re good at this”.
When I was 21 years old I went to
One day, I was waiting for the metro and this American girl needed help. She asked me how to go somewhere; I perfectly understood her English and I knew the answer to her question. But somehow, when I was going to speak… words came out in French. I mean, I thought about the answer in English, I built the sentence in my head in English but as soon as a pronounced a word… it came out in French. Yeah, my brain was messed up!
I thought “You have to go this way” and automatically my sentence was “Tu dois aller par là”. I hadn’t used my English in a while but this was just crazy… I could use my English in my head, I could think in English, but only for me… what did this mean? I lost my English, it was gone! I’m sure the girl thought: “Dude, can you help me or not?”
Then I came back to my country and after some practice I recovered my English. Now I think about that American lady and fortunately it’s just a funny story, not a big deal. But be careful! Learning more than one foreign language could make some cool “mixture” in your head. Nothing to worry about, though. And the solution is very simple: Practice, practice and PRACTICE!
February 24th, 2008 by Esteban
Mis experiencias vividas en Francia me enseñaron infinidad de cosas. Una nueva lengua, una nueva cultura y un nuevo estilo de vida. Pero hubo, al mismo tiempo, un pequeño detalle que me impactó bastante: en Francia no es posible “matar el hambre con alguito para picar”.
Me explico. En Colombia, no hay nada mejor que ir por la calle a las 11 de la mañana o a las 5 de la tarde y parar en una tiendita a comer una empanadita con pony malta, un chocorramo con un juguito de frasco o un buñuelo con gaseosa. Es una costumbre que tenemos, es algo que ya hacemos sin pensar. Tomar unas ricas onces en la tienda de la esquina o en cualquiera de las miles de cafeterías que tenemos esparcidas por todas las calles.
Llevaba poco tiempo en Francia. Un día caminaba por las calles de París, y aunque faltaban un par de horas para la cena, tenía un poco de hambre. El dinero era escaso y era el momento perfecto para “picar alguito”. Lamentablemente, caminé durante una hora sin encontrar una “tienda de barrio”, de esas que tenemos de sobra en Colombia, esa que está en la esquina, allá donde uno compra una bolsa de leche, unos tostacos o unos chicles. De esas tiendas no hay por ninguna parte, no existen y a nadie parece hacerles falta, pero yo…no lo podía creer.
Si uno tiene hambre y quiere comer algo rápido… las opciones son un crêpe, un sándwich o una hamburguesa. Pero si lo que uno quiere son unas papitas de pollo o unas galleticas, la única opción es ir a un supermercado y comprar una bolsa con 6 paquetes de papas o una caja con 12 paquetes de galletas.
Situación extraña que para muchos pasa desapercibida, pero que para los colombianos acostumbrados a “picar” algo a la hora de las “onces” es totalmente inconcebible. Culturas…
February 5th, 2008 by Vivian
Un día un amigo español me hizo una gran pregunta que no sólo logró hacerme sentir orgullosa de ser colombiana, también alimentó en mí el ideal de promover las bellas cosas que tiene mi país; entonces comencé mi discurso diciéndole:
Todas las personas del mundo deben venir a Colombia porque es un país hermoso, con bellos paisajes, comida extraordinaria y gente completamente amable y dispuesta a recibirlas con los brazos abiertos.
January 23rd, 2008 by Lyda
En el 2005 mi esposo y yo viajamos a Corea del Sur y vivimos allí durante un año. Como colombiana tuve una experiencia cultural importante y muy significativa en mi vida. No puedo negarlo, por momentos sentí que estaba viviendo en otro planeta. Gente diferente, comida diferente, costumbres diferentes y un idioma completamente distinto y arbitrario a mi lengua materna: el español. Aunque en Corea viven muchos extranjeros, la mayoría son americanos o canadienses. En Corea, como en el resto del planeta, la fiebre del inglés es similar a la histórica fiebre del oro. Estuvimos viviendo en Suwon, una ciudad ‘pequeña’ a unos cuarenta y cinco minutos de Seúl. Por no ser la capital, era mucho más difícil encontrar otros colombianos viviendo en esa ciudad. Estando lejos de la tierrita y con la ‘mamitis’ alborotada, decidí buscar otros colombianos en Corea. Fue muy difícil. Casi imposible. Pero un día en uno de los tantos trámites consulares que tuve que hacer en ese país, pregunté al cónsul colombiano por otros compatriotas radicados en Corea. Él me dio la tarjeta de un pequeño café colombiano: ‘El cafetal’.
Mi esposo, quien es americano y un amante del café colombiano tuvo toda la disposición para encontrar el lugar. Preguntamos a nuestros amigos y colegas coreanos y en pocos días tuvimos toda la información necesaria para llegar al lugar. Sabíamos qué líneas de metro tomar, dónde y cómo. Los coreanos que se caracterizan por su amabilidad nos dieron indicaciones tan exactas que era imposible perdernos.
De esta forma llegamos al único café colombiano en Seúl. El único en Corea del Sur. Un sitio más colombiano que el sombrero volteao. Yo estaba muy emocionada, llena de expectativas e ideas. ¿Qué voy a encontrar? ¿Será realmente un café colombiano?
‘El cafetal’ es el sueño para cualquier colombiano que esté lejos y un poco triste. Todo allí recuerda a Colombia. Todo huele a Colombia. Cuando uno cruza la puerta y pone un pie en ‘El cafetal’ de inmediato se siente transportado a otro país. De inmediato se siente en Colombia. Está decorado con gusto y estilo colombiano. Es un sitio moderno con el toque tradicional del cafetero. Allí en plena Corea del Sur, donde es casi imposible encontrar otros colombianos, uno encuentra desde aguadepanela hasta buñuelos. Diferentes clases de café colombiano, empanadas, almojábanas y cuantas delicias uno se pueda imaginar.
Su propietaria es una hermosa mujer colombiana, cálida, alegre y llena de vida. Una paisa de Medellín, llena de historias y cuentos de todo y todos. Se llama Marcela y es el perfecto ejemplo de trabajo y dedicación. Tuvimos la suerte además de conocer a su esposo. ¡Qué sorpresa! Un hombre Coreano que la adora y se siente orgulloso de mostrar las hazañas deportivas de su esposa. Fotos, recortes y menciones de todos los colores adornan el álbum que él exhibe con mucho orgullo. Este par se conocieron en Londres, estudiando inglés, se enamoraron, y terminaron viviendo en Corea. Tienen dos hijos. Un niño y una niña. Son una familia colombo-coreana, que importan café colombiano y tienen un café que es como una pequeña Colombia abierta a todos los coreanos y extranjeros amantes del buen café.
Pasamos una tarde inolvidable, compartiendo historias en inglés, español y coreano. ¡Una tarde memorable!
Si tienen la suerte de visitar Corea del Sur, un paso obligado en la ciudad de Seoul es ‘El cafetal’. Marcela y su esposo les darán la bienvenida en su negocio y los harán sentir aroma de café y calor de hogar.